Kilómetros
La verdad es que estos días no he parado de recorrer kilómetros. Al
fin, un alto en el camino para poder escribir algo tranquilamente.
Inicio la ruta (como no) en Mallorca: 5 días, 3 de trabajo y 2 de turismo. Por fin, después de un año y medio de idas y venidas por encima del Mediterráneo, he conseguido montármelo bien para quedarme allí un fin de semana, del cual os muestro algunas imágenes. Pese a la plaga de alemanes e ingleses y pese a la sobreexplotación urbanística de algunas zonas, esta isla todavía conserva rincones espectaculares, como algunas calas del este, y como todo el litoral del oeste, detrás de la Serra de Tramontana, muy escarpado, con paisajes impresionantes y carreteras de esas de anuncio de coches, estrechísimas y con millones de curvas, desde las cuales, al borde de barrancos de cientos de metros, se observa la inmensidad del mar en todo su esplendor. Impresionante.
Después de recorrer de punta a punta la isla durante
el fin de semana, un día más de trabajo, para aterrizar en el Prat, y
pocas horas después, otra kilometrada para una visita de trabajo a
Figueres, de ida y vuelta el mismo día...Luego, un día por en medio sin
moverme de BCN pero con tantas cosas que hacer que pasó fugazmente...Y
el jueves y viernes, otro viajecito, esta vez a Jerez de la Frontera.
La verdad es que gracias al trabajo estoy conociendo muchos lugares, y
Jerez me sorprendió por varias cosas: su aeropuerto, con una minúscula
terminal a la que llegas a pie desde el avión, que aparca en la
mismísima puerta; lo grande que es la ciudad y el caos de tráfico que
me encontré en la N-IV; lo bonito que es el centro, sus bodegas, y el
ambientazo que había allí...Muy buenos los finitos. También estuve en
el Puerto de Santa María, muy muy recomendable para una noche de tapeo
y juerga.
Al aterrizar en Jerez me enteré de los atentados de
Londres...tuve la misma sensación de rabia e impotencia que con los de
Madrid...y pensé que cuando estuve allí hace unos años, cogíamos el
metro cada día en Russell Sq., una de las estaciones de donde aún
siguen sacando muertos...Esto es una locura, y hay que pararlo como
sea. También me dan rabia e impotencia (la misma) los atentados que se
producen cada día en Bagdad. ¿Cómo podemos parar esta locura, este afán
de autodestrucción de los humanos? ...
Bueno, y por fin el viernes de vuelta a BCN, con un fugaz paso por el aeropuerto de la tórrida Sevilla (37º), volando (con retraso, patrocinado esta vez por Iberia), y aterrizando en la realidad después de una semana densa y larga...aunque el fin de semana también ha tenido su ración de kilómetros, ayer compras mueblísticas en La Sènia, y luego ya de vuelta, una cena familiar. Hoy nos hemos despertado en Terrassa, donde la semana se ha despedido esta tarde con una espectacular tormenta, con granizo incluido, y las calles convertidas en auténticos ríos, y mi coche convertido en una ensalada fresca de hojas de platanero...Bueno, por lo menos así se apaga la sed de los bosques de esa zona, y baja un poco la temperatura...Hoy escribo desde BCN con 23 agradables grados, lejos de las noches tropicales de los últimos días. Pero creo que la canícula está al caer, así que iremos preparando de nuevo los ventiladores.





