Kovas
Atrás queda ya un mes muy viajero. Tuvimos ocasión de hacer una escapada a París, una ciudad espléndida, y que con buena compañía aún resulta mejor. Y para redondear el mes, un viaje de trabajo bastante fuera de lo normal, que me llevó a Lituania. Creo que es lo más al norte que he estado nunca hasta ahora.
Empiezo por París, estuvimos en un fin de semana algo revuelto, por las protestas de los estudiantes, aunque no vimos manifestaciones ni jaleo, sólo los restos de las protestas, las barricadas en la Sorbona, y mucha mucha policía, incluso vimos algunas patrullas militares.
No sé cuántos kilómetros llegamos a caminar, pero lo cierto es que llegué a BCN con los pies destrozados, pero la verdad es que valió la pena. Hicimos cientos de fotos, comimos varias crepes, caminamos y caminamos, y pasamos algo de frío, sobretodo en la cima de la Tour Eiffel, donde la ventolera era tremenda, pero estaba compensada por unas vistas espectaculares. Visitad París en cuanto podáis, y disfrutadla.
En cuanto a Lituania, otro lugar que creo que vale la pena visitar, pero, eso sí, en verano! Un país totalmente llano (la montaña más alta mide 280 metros), repleto de ríos y pequeños lagos, que por supuesto estaban todos congelados, y a su alrededor bosques interminables de árboles enormes. Yo lo vi todo nevado, y también con mucho barro (afortunadamente, llegué en la semana en que las temperaturas ya habían subido hasta los +6ºC…la semana anterior estaban a -10ºC…)
El viaje de ida fue muy muy largo…No pudimos aterrizar en Vilnius por la niebla, ni tampoco en otro aeropuerto lituano…con lo cual, más hacia el norte! Aterrizamos en Riga, la capital de Letonia. Tuvo su parte positiva, porque pude ver algo que no había visto nunca: el mar helado!!! Lo peor fue que después tuve que atravesar toda Letonia en taxi, llegar a un punto de encuentro con la gente de mi empresa que me esperaba en Vilnius, y luego llegar hasta la otra punta de Lituania, que era donde íbamos a trabajar.
Tres días de trabajo, y finalmente pude hacer algo de turismo en la capital la tarde antes de marcharme. Y allí también ví algo que nunca había visto antes: trolebuses!! Lástima que no pude hacerles fotos, porque ya era de noche y la cámara del móvil no da más de sí. Me pareció curioso que allí te identifican rápido como guiri por el color de los ojos, porque todos tienen los ojos azules. Me gustó saber, al hablar con aquella gente e intentar arreglar el mundo en una cena, que están preocupados básicamente por los mismos problemas globales que nosotros, especialmente por el sr.Bush.





